Los Ángeles en el Tarot

Los ángeles en el Tarot son la prueba de que hay momentos en nuestras vidas en las que los éstos están en espera de ponerse en contacto con nosotros.

 Recordemos que la palabra ángel proviene del griego άγγελος (ángelos) que quiere decir mensajero. Y por lo tanto su función principal (entre muchas otras) es la de hacer un vínculo entre nosotros con La Divinidad. 

Su esencia se ve reflejada en su nombre y es por eso que cuando se manifiestan en las lecturas de Tarot podemos tener la certeza de que ese mensaje en específico era lo que necesitábamos para continuar con éxito nuestra vida. 

Por supuesto, habrá que ver en qué modo se ven reflejados, y qué ángel es el que se está comunicando con nosotros. 

El Tarot es un conjunto de símbolos de poder. Expresiones de verdades y secretos divinos representadas por colores y figuras que tienen la finalidad última de reconectarnos con la Divinidad.

En este sentido, el Tarot es un medio formidable, tallado a la medida, para que se nos hagan presentes los mensajes angelicales. Ya que ambos son medios de comunicación con las Verdades elevadas en las cuáles podemos encontrar nuestra real esencia. 

Un poco de historia…

De entre todas los Ángeles y Arcángeles mencionados en el Libro de Enoch (que está dedicado a la comunicación divina), solo cuatro fueron representados en las láminas del Tarot.

Estos Arcángeles son: Rafael, Gabriel, Uriel y Miguel. El trabajo más famoso y extenso de estudio sobre los ángeles, le corresponde a Tomás de Aquino (el Doctor Angélico) y podemos encontrar parte de él en su Suma contra Gentiles (libro 3, cuestión 80).

En ella discurre sobre las sustancias (la esencia primordial) y los rangos, órdenes y jerarquías de los ángeles, entre otros problemas angelicales.

Es principalmente esta fuente de la que nace toda la tradición angelical que tenemos en la actualidad.

Es una pena que en el Tarot no podamos encontrar ni tronos ni querubines, pero tendremos que conformarnos con Arcángeles, después de todo, las distinciones se han ido perdiendo con el tiempo.

O tal vez, es posible, si buscamos a consciencia, encontrar alguno de estos tipos de ángeles en el Tarot. 

Los Ángeles en el Tarot


Ya que los Arcanos Mayores del Tarot son las láminas más cargadas de simbologías y por lo tanto de significados, son éstas en las que podemos encontrar las partes más elevadas de el género de los ángeles: los Arcángeles. 

Los Arcángeles por tradición son uno de los coros celestiales, encargados de impartir orden y justicia (entre otras cosas) dentro de toda la creación. 

De entre todas los Ángeles y Arcángeles mencionados en el Libro de Enoch (que está dedicado a la comunicación divina), solo cuatro fueron representados en las láminas del Tarot. 

Estos Arcángeles son: Rafael, Gabriel, Uriel y Miguel. Recordemos que según la tradición el número de ángeles es vasto, razón por la cuál el Tarot se encarga de mostrar solo a los máximos representantes del género angelical. 

Los amantes


Arcángel Rafael

Rafael es conocido como el “sanador de Dios”. Su nombre proviene del nombre proviene del hebreo רפאל: Rafa-El y significa “Dios sana”, también se le atribuye “la medicina de Dios”.

Rafael aparece en la Lámina de “Los Enamorados”. Rafael no es mencionado en la Biblia pero aparece en algunos libros ocultos. Específicamente en libro de Tobit, que peretenece a los Deuterocanónicos. 

En el libro de Tobit se le presenta como un acompañante que le devuelve la vista a Tobit. También destierra al demonio Azazel a las tinieblas.

En otra ocasión, protege a la hija de Tobit de Asmodeo, que es el demonio que simboliza el deseo carnal. Permitiendo que se consume su matrimonio. De ahí que sea patrono de las parejas. 

Tradicionalmente Rafael se le reconoce como un Ángel curativo, y santo patrono de los ciegos, los enfermos y los profesionales de la salud; así como de los enamorados y los viajeros.

También se dice que nos protege de las pesadillas, y comúnmente se le presenta como un varón joven con un frasco o un pez (o con el Cadúceo). 

La carta de Los Enamorados, claramente muestra las virtudes de Rafael. Por un lado podemos ver a una pareja sana que está de alguna manera junta. 

La imagen tradicional de la carta de los Enamorados nos recuerda la historia de Adán y Eva. Mismos que, no conocían la enfermedad, y eventualmente tuvieron que hacer un viaje difícil al ser expulsados del paraíso. 

A final de cuentas estos personajes, si quieren permanecer juntos, deberán sortear las dificultades del trayecto, así como soportar las tentaciones (de Asmodeo) que puedan encontrar en su viaje.

La Carta de los Enamorados, nos muestra al Arcángel Rafael cuidando de esta unión de amor verdadero y manteniéndola sana y próspera sobre los retos que se les presentan. 

La Templanza

Arcángel Gabriel


Gabriel que quiere decir “Fuerza de Dios”, lo podemos encontrar en la carta de La Templanza. 

De todos los ángeles en el Tarot, Gabriel es el mayor mensajero. Aparece varias veces en la Biblia como mensajero de Dios. Las veces más notables son las de Daniel en el libro de Ezekiel, y cuando se le presenta a la Virgen María (Lucas 1:26) mostrando el nacimiento de Jesús, y en Lucas 1:11, anunciando el nacimiento de San Juan Bautista. 

También se dice que es Gabriel quien le revela el Corán a Mahoma. Gabriel es nombrado en el Nuevo Testamento, así como Miguel, que son los únicos que aparecen allí. 

Los mensajes de Gabriel nos hablan acerca de la transformación espiritual en materia, o de la materia insuflada de espíritu, así como de predicción del futuro. 

Gabriel se enfoca en unir el tiempo y el espacio, así como hacer la unión entre lo material y lo espiritual. Es el vínculo que permite la comunicación entre estos dos modos de existencia. 

La Carta de la Templanza une estos atributos de manera precisa. Nos muestra las proporciones, los ritmos, las combinaciones y las mezclas. El balance del todo es cuestión de paciencia, moderación y armonía. 

La unión de diferentes elementos, permiten la creación. Como decía Aristóteles: “A la Naturaleza le gustan las mezclas”. Y la Templanza habla de la esencia de la naturaleza, misma que se nos ocultaría sin la comunicación divina. 

Esta carta nos hace recordar lo que decía Spinoza: todas las cosas son una subespecie de la eternidad. Y para poder comprenderla, no debemos hacer menos las manifestaciones pequeñas ya que también son parte del todo. 

El Diablo

Arcángel Uriel


El Fuego de Dios es el significado de Uriel. También se puede entender como Él (Dios) es la Luz.

Uriel aparece en el libro de Enoch. Y normalmente aparece haciendo cosas buenas. Se le conoce como un Ángel de presencia, ya que se le permite estar enfrente de Dios. 

Así mismo se le muestra como un ángel llameante, que guarda las llaves del Fin del Tiempo. De hecho, la Iglesia Católica lo removió de los ángeles permitidos a ser venerados. 

La carta del Diablo en el Tarot, normalemente representa un diablo en forma de Baphomet, aunque con cierta ambiguedad, también puede ser identificado con el Arcángel Uriel. 

Esto se debe a que posee las llaves, y a su vez se muestra como el ángel del arrepentimiento. Claro, los Ángeles pueden presentarse con la figura que ellos consideren conveniente. 

La carta del Diablo nos muestra un encadenamiento y esclavitud a las formas materiales del deseo. Éstas pueden ser de una fuente externa o autoimpuestas. 

Esta lámina nos invita a reflexionar y a arrepentirnos, a soltar aquello a lo que nos apegamos para ser libres. En ese sentido, es un mensaje de esperanza. 

Podemos ver que las cadenas en el cuello de los humanos están un tanto flojas, si ellos quisieran podrían levantarlas y liberarse de ellas. Solo se necesita fe y fuerza de voluntad. 

Cuando aparece éste ángel en el Tarot, debemos prestar atención a soltar una conducta autodestructiva, aprender a redimirnos sin necesidad de llegar al castigo o a la penitencia. 

Esta lámina es una invitación a romper con nuestras situaciones tóxicas, y de dependencia que tanto nos asechan como seres humanos. Y a las que estamos tan acostumbrados. 

A final de cuentas, Uriel es un ángel de la liberación, y debe ser entendido y tratado como tal. 

El Juicio

Arcángel Miguel


La tradición le ha concedido a Miguel Arcángel el cargo de el ángel protector y de sanación. 

Se conoce como el Ángel del Señor, o el Ángel de los Muertos, quien se encarga de llevar las almas de los fallecidos al Cielo. Lo que explicaría su aparición en la carta del El Juicio. 

Se le representa pesando las almas en una balanza, lo que nos recordaría a La Justicia, o incluso al Seis de Pentáculos. 

En la iglesia cóptica egipcia tiene un papel similar, presentando las plegarias de los justos a Dios y acompañando las almas al Cielo. Nótese que se mantiene este papel primordial de los ángeles, que es el de ser mensajeros. 

Puede incluso relacionársele con La Sacerdotiza, ya que a ésta muchas veces se le interpreta como Hator, y Miguel es celebrado en el mes de ésta. 

Algunos tarotistas que relacionan a Miguel con La Templanza y a Gabriel con El Juicio. Esto se debe a que muchas veces se presenta a Miguel como tocando una trompeta. 

Sin embargo, en distintos momentos se presentan a varios arcángeles tocando trompetas. En el Libro de las Revelaciones (8–6) aparecen los Siete listos para tocarlas. 

La relación de Miguel con el Juicio también fue influenciada por la obra de Van der Weyden. En su “Juicio Final”, aparece Miguel debajo de Cristo mesurando almas, mientras los muertos se levantan de sus tumbas.

La oportunidad que ofrece Miguel a las almas de redimirse, es el tema principal de la carta del Juicio. Él es una metáfora del Rito del Pasaje y de la transformación. 

Es necesaria algún tipo de transformación o transfiguración para que pueda darse la sanación. 

Esta carta señala que es momento de el despertar y renovarse. Es un final para lo viejo y un comienzo de una nueva fe. 

El mundo

Los cuatro están en:


Estos arcángeles podemos encontrarlos tanto en la Rueda de la Fortuna, como en El Mundo. 

Cada ángel puede ser visto en cada una de las esquinas de la carta. 

Rafael, al que se le relaciona con Acuario, se encuentra en la parte superior izquierda. 

Gabriel, que está relacionado con Scorpio, es el águila, mientras que Miguel que se relaciona con Leo, es… sí, adivinaron, el león.

Y por último, Uriel, que es relacionado con Tauro, es el toro. 

Si recuerdan lo que hablábamos de que a los ángeles les gustaba transformarse, bueno pues podemos ver a Miguel en el dos de copas, en forma de León. 

Así también podemos ver ángeles en forma de querubines en el trono de la Reina de Copas. Gabriel se identifica también con el Sephirot de Yesod, así que puede encontrarse en el Árbol de la Vida en el Diez de Pentáculos, o en el Árbol de las Almas del Cinco de Pentáculos. 

¿Alguna vez han pensado en interpretar los pentáculos como almas? Podemos ver, gracias a Gabriel, esta posible interpretación que nos vendría a abrir un nuevo horizonte interpretativo. 

Estoy seguro que hay más de trece ángeles en el Tarot transformados. Y es que es en la transformación donde se encuentra el secreto para encontrarlos. 

Hay un viejo proverbio árabe que dice que Dios está en los detalles, en este caso, también están sus mensajeros. 

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